Con el crecimiento demográfico en el valle
del Mantaro y las costumbres de la población, orientadas al consumo de
artículos desechables, se han hecho visibles en los últimos años los efectos
sociales y ambientales negativos generados por la mala gestión de los residuos.
Por lo tanto como ya mencionamos
anteriormente si se puede controlar los desechos y así generar una cultura de biodiversidad
pero esto inicialmente debe iniciarse en
nosotros mismos como una motivación humana de seguir viviendo sobre la faz de
la tierra. Teniendo en cuenta este punto de vista, Según Antonio Gonzales López
(Universidad Complutense de Madrid -
2002) “… La preocupación sobre la
calidad del medio ambiente, como motivación humana para la puesta en marcha de
conductas, emerge desde los valores humanos, desde creencias sobre el impacto
de interacción ser humano - Medio ambiente y desde las creencias en la
capacidad personal para aliviar o evitar los daños que supone el deterioro del
medio ambiente…”.


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